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jueves, 26 de abril de 2018

La lectura compartida



¿Qué imagen se te viene a la mente cuando piensas en “lectura compartida”? seguramente pienses en esos momentos en los que padres y madres leen un cuento a sus hijos antes de dormir.  Pues bien, ese momento íntimo que forma parte de la rutina de muchas familias es una de las múltiples  manifestaciones y posibilidades de la lectura compartida.

Muchas veces sentimos que leyendo un cuento a un niño el provecho es para ÉL, que estamos haciendo algo por SU desarrollo. Pero nos hemos detenido a pensar qué nos aporta a nosotros ese momento de lectura compartida? 

Compartir hace referencia a la acción de distribuir, repartir o dividir un recurso o espacio para hacer posible su disfrute común.  Es decir que cuando comparto algo con los demás no solo se beneficia quien recibe sino también quien da.  Si somos conscientes del beneficio común que se desprende del acto de compartir, podremos entender la complejidad y la riqueza que se esconde tras el acto de la lectura compartida.

Pensemos en todas las posibilidades de lectura compartida que existen:  padres y madres que leen a sus hijos desde que son bebés, maestros que leen a sus alumnos, hermanos mayores que leen a sus hermanos menores, adolescentes y adultos que se recomiendan e intercambian lecturas, clubes de lectura, etc.  En todas estas situaciones se entretejen relaciones afectivas de diversa naturaleza y es por eso que el acto de compartir libros y lecturas aporta tanta riqueza y emotividad.

Para efectos prácticos voy a dividir los beneficios de la lectura compartida en cuatro categorías, pero todos ellos fluyen a su antojo y conveniencia en el acto mismo de la lectura y a través de los lazos relacionales y afectivos que van tejiendo quienes en él participan. 

lunes, 23 de abril de 2018

Vicios y malas costumbres a la hora de seleccionar libros para niños


Ilustración de Mónica Carretero

La semana pasada les invitaba a pensar en cómo queremos que sea el camino lector de los niños y en qué tipo de lectores queremos formar.  Los criterios que muchas veces guían al adulto a la hora de seleccionar los libros para los más pequeños, están determinados por su rol de formadores y educadores, pocas veces nos posicionamos como lectores que buscan en los libros esa literatura que apela a los sentidos y a las emociones. 

Como advertí no voy a dar fórmulas mágicas.  Los adultos que acompañan al niño en su formación lectora tienen un mundo fascinante por descubrir y para ello lo primero que deben hacer es rescatar esa capacidad de asombro que han ido perdiendo por el camino y lo segundo, estar convencidos del poder de la literatura.  Estas dos premisas son fundamentales para ir abandonando los vicios y las malas costumbres a la hora de seleccionar los libros para niños.

Voy a hablar de cuatro vicios que a mi modo de ver son los más frecuentes y los más perjudiciales para la “salud lectora” de los pequeños.  Como sabemos, para abandonar un vicio se requiere convicción, ayuda y constancia; en particular, este es un reto que requiere, además, tiempo y reflexión; por lo que daré algunas orientaciones para asumirlo desde una perspectiva más lúdica y menos “didactista”.

Vicio #1: Dejarse guiar por lo que más se vende y por lo más comercial

El mercado editorial está inundado de libros de dudosa calidad literaria y estética, basados en adaptaciones de los cuentos clásicos o en las producciones cinematográficas y televisivas de moda.  No podemos  evitar que los niños se sientan atraídos por estos libros que encontramos en las jugueterías, en las estanterías contiguas a las cajas de los supermercados, en las grandes superficies, etc. Pero lo que si podemos evitar que ese tipo de libros, con personajes estereotipados, con un lenguaje pobre y con un gran trasfondo de alienación moral y sociocultural, se conviertan en sus únicos referentes literarios.

¿Qué podemos hacer?
Una buena opción es visitar bibliotecas y librerías especializadas en literatura para niños, pedir consejo y asesorarse de la gente que allí trabaja y que conoce la amplia oferta que existe.  Explorar junto con el niño, tomarse el tiempo necesario para decidir, ver varias opciones antes de elegir, intercambiar opiniones, deseos, gustos. En la medida en que el niño (y el adulto) vaya descubriendo que existe una gran diversidad de textos irá despertando en él el interés y la curiosidad por conocerlos.

Apuéstate por libros que no se agoten en la primera lectura, aquellos que al terminarlos dan ganas de volver a leer una y otra vez, libros donde no solo hable el texto sino también la imagen. Una apuesta segura son los libros de editoriales pequeñas donde la calidad literaria y estética son una prioridad. 

lunes, 16 de abril de 2018

Pensando sobre la selección de libros para niños

Ilustración de Karina Cocq

Quiero empezar con 5 preguntas:
  • Cuando vas a una librería o pides a alguien que te recomiende un libro para ti ¿qué esperas de ese libro?
  • Cuando vas a escoger un libro para leer ¿qué criterios te llevan a tomar la decisión?
  • Cuando lees un libro ¿qué es lo que más disfrutas?
  • Cuando lo terminas o lo dejas a la mitad ¿cuántas sensaciones afloran como lector?
  • ¿Te gusta compartir lecturas e impresiones sobre libros que has leído? Si así es, ¿qué es lo que más te gusta de estos intercambios?
Ahora vamos a plantearnos las mismas preguntas pero como adultos que seleccionamos libros para los niños más próximos a nosotros:
  • ¿Qué esperas de un libro para niños?
  • ¿Qué criterios te llevan a escoger un libro en particular para ellos?
  • ¿Qué crees qué es lo que más disfrutan los niños cuando leen un libro?
  • ¿Qué sensaciones crees que pueden aflorar en un niño tras la lectura de un libro que has elegido para él?
  • ¿Compartes con ellos lecturas e impresiones de esos libros que elegiste? Si así es, ¿qué es lo que más destacarías de esos momentos?